Foto: Clive Mason/Getty Images (TyC Sports).
La demora en la largada del GP de Bélgica dejó expuesto una vez más el problema, sin solución a la vista. La máxima categoría del automovilismo mundial no puede privarse del agua, un condimento épico.
La Fórmula 1 ya no logra ofrecer carreras con lluvia como en décadas pasadas. Las demoras por pista mojada se repiten y el público se queda sin una de las condiciones más emocionantes del deporte.
El principal problema no está en el asfalto, sino en el aire. La combinación de aerodinámica y neumáticos crea una cortina de agua que impide la visibilidad y compromete la seguridad. Los difusores traseros generan el temido spray que asciende, y los neumáticos «Full Wet» de Pirelli arrojan hasta 85 litros de agua por segundo. Incluso se probaron guardabarros, pero sin éxito.
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La falta de visibilidad preocupa a los pilotos, quienes coinciden: “si no se ve, no se corre”. El reciente choque de Isack Hadjar a Kimi Antonelli, sin posibilidad de esquivarlo, es una muestra del peligro. Solo Max Verstappen discrepa. “Muy seguro todo… es una pena”, dijo el tricampeón, que pedía largar en Spa pese a la lluvia. “Podríamos haber corrido incluso con la lluvia más intensa”, sostuvo.
El piloto neerlandés remarca que el agua iguala el rendimiento de los autos y da más relevancia al talento. “Con lluvia, Colapinto podría pelear por un buen resultado con su Alpine”, deslizó una fuente del paddock.
La evolución técnica eliminó los errores del pasado, pero también los desafíos épicos de la lluvia. La FIA deberá repensar el reglamento. La Fórmula 1 no puede resignar esa parte de su historia.


