Miles de personas se movilizaron este sábado en Lisboa, Oporto y Coímbra para reclamar medidas urgentes frente a la crisis habitacional en Portugal. Las protestas, que llevan casi tres semanas, buscan presionar al Gobierno para que revise su política de alquileres y facilite el acceso a una vivienda.
En Lisboa, la concentración se desarrolló sobre la Avenida da Liberdade, donde los manifestantes avanzaron detrás de un camión con música mientras la policía interrumpía el tránsito. Entre las pancartas se leían consignas como “La vivienda es un derecho, las casas son para vivir” y “Dejen pasar a aquellos que quieren una casa para vivir en ella”.
En Oporto, cientos de personas se reunieron en la Praça da Batalha y marcharon hacia la Praça D. João I, uno de los principales puntos de encuentro del movimiento. Los organizadores distribuyeron folletos con los motivos de la convocatoria y recomendaciones para evitar enfrentamientos durante las manifestaciones.
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Los participantes exigen que el Gobierno abandone su nueva ley de alquileres y adopte medidas como limitar los precios, ampliar la oferta de viviendas públicas y recuperar inmuebles vacíos para uso habitacional. También reclaman prohibir los desalojos cuando no exista una alternativa de vivienda y restringir las compras inmobiliarias por parte de fondos de inversión.
Las movilizaciones estuvieron precedidas por incidentes con las fuerzas de seguridad. El 15 de octubre, una intervención policial en un campamento de Oporto dejó 39 participantes heridos, dos de ellos de gravedad, además de un agente lesionado, según el reporte citado.
En Lisboa, la policía desmanteló el 20 de octubre una protesta instalada en la plaza del Rossio y detuvo a 55 manifestantes. De acuerdo con la información difundida, los detenidos deberán comparecer ante un juez el 27 de octubre, mientras el movimiento mantiene sus reclamos por cambios en la política habitacional.


