El gasoducto Norandino, que históricamente ha facilitado el intercambio energético entre Salta y la Región de Antofagasta, jugará un papel crucial al transportar 2 millones de metros cúbicos diarios desde Chile hacia Argentina. Este acuerdo se suma a la adenda reciente con Bolivia, que extiende las importaciones de gas hasta septiembre.
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El vicepresidente de Enarsa, Rigoberto Mejía Avena, un exdirector de Petrobras, se encuentra bajo investigación por presuntos conflictos de interés. Su gestión ha sido cuestionada en medio de la necesidad urgente de asegurar el abastecimiento energético durante eventos climáticos extremos como la ola polar de mayo.
La estrategia de Enarsa también involucra un swap con Petrobras, lo que podría resultar costoso para las arcas públicas argentinas. A pesar de las críticas, la empresa continúa buscando soluciones para estabilizar el suministro energético en el norte del país, afectado por la demora en las obras de infraestructura.
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La propuesta de Bolivia de transportar gas argentino a Brasil también está sobre la mesa, ofreciendo una alternativa que podría beneficiar a ambos países. Sin embargo, las negociaciones continúan y la aceptación de esta oferta sigue siendo objeto de deliberación.
En resumen, Enarsa enfrenta desafíos significativos en su gestión de crisis energética, con decisiones que impactan directamente en la economía y en la confianza pública, mientras se intenta estabilizar el suministro de gas en una región clave del país.
FUENTE: El Tribuno de Salta.


