En una entrevista con Radio 3, el presidente del Colegio de Farmacéuticos, Eduardo Molina, abordó diversos temas relacionados con la desregulación de los medicamentos y su impacto en la salud pública. El diálogo se centró en la obligación de recetar por droga en lugar de marca comercial, una medida que generó debate en el sector.
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Molina recordó que la ley de prescripción por monodrogas fue implementada en 2003 y que su objetivo es garantizar un acceso más equitativo a los medicamentos. “Esto viene de hace mucho tiempo atrás, se revaloriza el tema de la prescripción por parte del médico, odontólogo, o prescriptor en general. Lo que cambia es el enfoque del medicamento como bien social a bien comercial», afirmó, aludiendo a la política económica detrás de esta decisión.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos expresó su preocupación sobre la creciente comercialización de medicamentos. «El medicamento no es un dulce ni un bien de consumo. Tiene que tomarse de forma racional, bajo prescripción médica», explicó Molina. Además, subrayó la importancia del rol del farmacéutico en la orientación al paciente: «Nosotros estamos para aconsejar y asegurar que el uso del medicamento sea el adecuado».
Un tema recurrente en la entrevista fue la diferencia de precios entre medicamentos genéricos y de marca. Molina aclaró que aunque las variaciones pueden ser significativas, las cifras presentadas por algunos economistas son exageradas. “No sé si hay una diferencia del 500%, pero sí hay variaciones importantes», comentó. También destacó que los farmacéuticos están obligados a ofrecer alternativas de medicamentos genéricos más económicos a los pacientes.
El impacto del marketing farmacéutico en las decisiones de los médicos también fue abordado. Molina reconoció que los laboratorios suelen influir en los prescriptores a través de visitadores médicos y obsequios, lo que en ocasiones genera confusión entre los pacientes. «Es común que el marketing influya, pero la ley de sustitución nos obliga a ofrecer otras opciones a los pacientes, dependiendo de la cobertura de la obra social», agregó.
Otro tema importante fue la receta electrónica, que es una herramienta clave en la digitalización del sector durante y después de la pandemia. “La receta electrónica ya se utiliza en muchas provincias, y facilita el acceso a medicamentos. El afiliado ni siquiera necesita ir a la farmacia, puede enviar a cualquier persona con su número de afiliado», explicó Molina. Esta medida mejoró la eficiencia en la dispensación de medicamentos, aunque en algunas provincias todavía se permite la receta manuscrita.
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Finalmente, Molina se refirió a la importancia del control estatal sobre la venta de medicamentos. «No podemos permitir la venta de medicamentos fuera de las farmacias. El Estado tiene que controlar absolutamente, porque el medicamento es inherente a la salud y no puede tratarse como un producto comercial cualquiera», concluyó, señalando la necesidad de fortalecer la fiscalización para evitar problemas como la falsificación o el contrabando.


