El presidente de Rusia, Vladímir Putin, inició este martes una nueva visita oficial a China, donde mantendrá reuniones con su par Xi Jinping para profundizar la cooperación bilateral y coordinar posiciones frente a distintos conflictos internacionales.
La visita, que se extenderá durante dos días, llega apenas una semana después del viaje del presidente estadounidense Donald Trump a Pekín. Desde medios oficiales chinos destacaron este contexto como una muestra del creciente protagonismo diplomático de la capital china en el escenario global.
Según informó la Cancillería china, ambos mandatarios analizarán temas vinculados a la relación estratégica entre Moscú y Pekín, además de cuestiones internacionales “de interés mutuo”. El objetivo, indicaron, será aportar “más estabilidad” a la situación internacional en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y económicas.
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Uno de los ejes principales de la visita será el fortalecimiento de los acuerdos energéticos. Rusia busca avanzar en la firma definitiva del proyecto Fuerza de Siberia-2, un gasoducto de casi 2.900 kilómetros que permitiría incrementar significativamente el suministro de gas ruso hacia China a través de Mongolia.
El viaje coincide además con el 25 aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado entre ambos países y con las tres décadas de su asociación estratégica. Putin destacó antes de partir que la relación entre Moscú y Pekín representa una “verdadera cooperación estratégica” y un factor de estabilidad mundial.
La guerra en Ucrania también aparece como un tema de fondo durante las conversaciones. Mientras varios países occidentales reclaman a China que influya sobre Rusia para favorecer negociaciones de paz, Pekín sostiene una posición ambigua y afirma que continuará desempeñando un “papel constructivo” para buscar una salida diplomática al conflicto.
Fuente: DW.
Imagen: Sergei Bobylev/Sputnik/dpa/picture alliance.


