El líder interino de Siria, Ahmad al-Sharaa, arribó este miércoles a Moscú en el marco de su primera visita oficial a Rusia desde que encabezó la ofensiva rebelde que derrocó al expresidente Bashar al-Assad en diciembre del año pasado. Durante su estadía, mantendrá un encuentro con Vladimir Putin en el Kremlin para discutir temas políticos, económicos y humanitarios, además de la situación actual en Oriente Medio.
Según un comunicado oficial, el diálogo entre ambos mandatarios abordará el futuro de los lazos ruso-sirios y la continuidad de la cooperación en sectores estratégicos. Para el Kremlin, la reunión representa una oportunidad de redefinir su papel en Siria tras la salida de Assad y garantizar la permanencia de su presencia militar en las bases navales y aéreas del país árabe.
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Rusia, que en su momento intervino militarmente para sostener al régimen de Assad, no se opuso a la ofensiva que terminó con su caída, concentrada en ese momento en el conflicto con Ucrania. Moscú ofreció asilo político al derrocado mandatario, quien actualmente reside en la capital rusa junto a su familia, según confirmó el ministro de Exteriores, Sergey Lavrov.
Desde Damasco, al-Sharaa ha adoptado una postura pragmática hacia Moscú. En una entrevista reciente con CBS News, aseguró que su gobierno “utilizará todos los medios legales” para que Assad rinda cuentas ante la justicia. A la vez, destacó la “relación histórica” entre ambos países, especialmente en materia energética, alimentaria y militar.
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El encuentro en el Kremlin podría marcar el inicio de una nueva etapa en los vínculos entre Siria y Rusia, orientada a preservar intereses estratégicos mutuos. Moscú busca mantener su influencia en Medio Oriente mediante acuerdos logísticos y petroleros, mientras que el gobierno sirio busca apoyo político y económico en su reconstrucción postguerra.
Fuente: AP.


