El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió este viernes en el Kremlin al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en una reunión que volvió a tensar las relaciones del líder europeo con la Unión Europea. El encuentro, que no contó con mandato comunitario, se centró en la situación de la guerra en Ucrania y en la continuidad del flujo de gas y petróleo ruso hacia Hungría.
Durante la reunión, de la que también participaron los cancilleres Serguei Lavrov y Peter Szijjártó, además del viceprimer ministro ruso Alexandr Novak, Orbán insistió en su objetivo de garantizar el suministro energético a precios preferenciales, un punto clave para Budapest desde el inicio del conflicto. Rusia continúa siendo uno de los principales proveedores de hidrocarburos para el país centroeuropeo.
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Uno de los momentos centrales fue la propuesta de Orbán de albergar en Budapest una mesa de negociaciones para avanzar hacia un eventual pacto de paz en Ucrania. Putin aceptó la iniciativa y agradeció la disposición del mandatario húngaro, resaltando que la capital ya había sido considerada por Estados Unidos como sede para una cumbre bilateral meses atrás.
Para Orbán, esta visita —la decimocuarta a Moscú según su propio recuento— busca posicionar a Hungría como actor diplomático en un conflicto que divide a Europa. El primer ministro reiteró que su intención es “contribuir al desenlace exitoso” de un proceso de diálogo que, hasta el momento, no muestra avances concretos en el terreno militar.
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El viaje generó nuevas críticas dentro de la Unión Europea, donde varios gobiernos cuestionan la política exterior de Orbán por considerarla demasiado cercana al Kremlin. Aun así, Budapest sostiene que su prioridad es garantizar su seguridad energética y promover un espacio de negociación que permita frenar la escalada bélica en territorio ucraniano.
Fuente: DW.


