Una enorme mancha de color naranja intenso en medio de los Andes llamó la atención de científicos y observadores de todo el mundo luego de que la NASA difundiera imágenes captadas desde la Estación Espacial Internacional. Lejos de ser un fenómeno artificial o desconocido, la formación corresponde a la Laguna Colorada, un lago salino ubicado en el suroeste de Bolivia, cerca de la frontera con Chile.
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— NASA Earth (@NASAEarth) June 29, 2015
La laguna se encuentra a unos 4.300 metros sobre el nivel del mar, en la región del Altiplano boliviano. Es un cuerpo de agua poco profundo y altamente salino que alcanza aproximadamente 10 kilómetros de longitud. Su tonalidad rojiza, anaranjada o marrón rojiza se debe principalmente a la presencia de algas y microorganismos adaptados a las condiciones extremas del agua.
La combinación de alta salinidad, intensa radiación solar y procesos de evaporación favorece el desarrollo de estos organismos, que son los directos responsables del color visible desde el espacio. Los minerales acumulados en el agua y los sedimentos del fondo también contribuyen a los distintos matices que caracterizan al paisaje.
Según explicó la NASA, el color no es estático. En determinadas épocas del año la laguna puede presentar tonalidades más verdes o más rojas, dependiendo de los cambios en la salinidad y las condiciones ambientales que afectan a las algas del ecosistema.
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Más allá de su aspecto llamativo, la Laguna Colorada tiene una gran importancia ecológica. Forma parte de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa y fue declarada Humedal de Importancia Internacional bajo la Convención Ramsar. La zona alberga grandes poblaciones de flamencos, incluyendo tres especies sudamericanas que utilizan el humedal como área de alimentación y reproducción.
Su ubicación en una zona de gran altitud, con atmósfera limpia y poca neblina, permite obtener imágenes especialmente nítidas desde la órbita terrestre. Por esa razón, la NASA la utilizó en varias ocasiones para documentar cambios ambientales y mostrar cómo los microorganismos pueden alterar el color de lagos y humedales.
Lo que desde el espacio parece una enorme mancha naranja es, en realidad, uno de los ecosistemas más singulares de los Andes sudamericanos.
Con información de El Observador


