¿Usás siempre el mismo perfume? Aunque parezca una elección menor, la psicología revela que repetir una fragancia a diario puede decir mucho sobre vos. Este hábito, lejos de ser casual, tiene un trasfondo emocional y simbólico relacionado con la identidad personal.
La psicóloga Marta Sarmiento explicó que el olfato está conectado con el sistema límbico, el área del cerebro que gestiona las emociones y la memoria. Por eso, elegir la misma fragancia genera una sensación de estabilidad emocional, ayudando a procesar las rutinas y sostener hábitos emocionales.
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Usar siempre el mismo perfume también construye una marca personal. Con el tiempo, ese aroma se convierte en una huella perceptible para los demás, una especie de firma invisible que genera recuerdos y vínculos afectivos. Para quienes nos rodean, ese olor puede evocar nuestra presencia, incluso en ausencia.
Además, el cerebro tiende a habituarse a los olores que percibe con frecuencia. Esto reduce la intensidad con que lo registramos, pero aumenta nuestra comodidad sensorial. De este modo, el perfume se convierte en una especie de anclaje emocional que acompaña y estructura la rutina cotidiana.
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Cambiar de fragancia, en cambio, puede generar una sensación de extrañeza o incluso alterar la percepción que otros tienen de nosotros. Usar el mismo perfume no es solo un gesto estético: es una forma de permanencia simbólica, de sostener una versión emocionalmente coherente de uno mismo.
Fuente: Clarín.
Imagen: TN.


