En los últimos años, las tarjetas prepagas se convirtieron en un puente entre los usuarios no bancarizados y el acceso a servicios financieros y de consumo digital en el país. Introducidas por las fintech y sus billeteras virtuales, estas tarjetas ofrecen una alternativa a aquellos que no califican para productos bancarios tradicionales, permitiéndoles participar en el comercio electrónico, pagar suscripciones y construir un historial crediticio. Inicialmente centradas en personas que nunca habían tenido acceso a tarjetas de crédito o débito, estas soluciones ampliaron su alcance para incluir incluso a quienes manejan criptomonedas.
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Según datos recientes de la billetera cripto Lemon, actualmente se emitieron un millón de tarjetas Visa Lemon en Argentina. Estos plásticos no solo permiten a los usuarios realizar compras en pesos o criptomonedas en cualquier parte del mundo, sino que también ofrecen beneficios como el cashback en Bitcoin por cada transacción, la posibilidad de retirar efectivo e incluso la opción de realizar pagos en cuotas. Este tipo de incentivo ayudó a que las tarjetas prepagas se consoliden como una herramienta clave para jóvenes y adultos que desean administrar sus finanzas sin recurrir a los bancos tradicionales.
El mercado de tarjetas prepagas continúa en expansión. Un informe de Global Processing, uno de los principales procesadores de este tipo de productos, destacó que en el primer semestre de 2024, la cantidad de transacciones realizadas con tarjetas prepagas creció un 49% en comparación con el mismo período del año anterior. Este crecimiento refleja la consolidación de este sistema de pago, especialmente entre usuarios jóvenes que prefieren las soluciones digitales. De hecho, el 51,16% de los usuarios optaron por utilizar la versión virtual de su tarjeta, marcando un cambio significativo en la tendencia hacia lo digital.
Los datos también revelan que las tarjetas prepagas tienen una alta penetración en el segmento adolescente y juvenil, con un 40% de las tarjetas emitidas perteneciendo a personas de entre 13 y 24 años. Las preferencias de uso varían según la edad y el tipo de tarjeta: mientras que las tarjetas virtuales se utilizan principalmente para servicios de streaming, gaming y entretenimiento, las tarjetas físicas son más empleadas en supermercados, gastronomía y estaciones de servicio. Este patrón de consumo muestra cómo cada segmento se adapta al formato de tarjeta que mejor se ajusta a sus necesidades.
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El futuro de las tarjetas prepagas parece estar marcado por la combinación de soluciones físicas y digitales, con un enfoque creciente en recompensas por consumo y acceso a criptomonedas. En palabras de un vocero de Lemon, «el mayor volumen de operaciones proviene de usuarios de entre 24 y 35 años que acumulan Bitcoin a través del cashback». Este tipo de innovación continúa impulsando el crecimiento de un producto que, lejos de ser una simple alternativa, se convirtió en una herramienta indispensable para miles de personas en Argentina.
Fuente: TN.
Foto: Puntal.
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