Un ejemplar de Chlamyphorus truncatus, conocido popularmente como “hada rosa” o pichiciego menor, fue avistado en la Reserva de Biósfera Ñacuñán, en la provincia de Mendoza. El hallazgo, confirmado por guardaparques y pobladores locales, consolida la presencia de esta especie emblemática y de muy difícil observación en su hábitat natural.
El pichiciego menor es considerado el armadillo más pequeño del mundo: mide entre 7 y 11 centímetros y pesa alrededor de 100 gramos. Su caparazón rosado pálido le dio el apodo de “hada rosa”. De hábitos estrictamente nocturnos y vida casi completamente subterránea, su registro en estado silvestre es excepcional.
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Autoridades provinciales destacaron que cada avistamiento constituye un indicador biológico relevante. Desde el área de Biodiversidad señalaron que la presencia de la especie evidencia el buen funcionamiento del ecosistema árido mendocino. La reserva, que abarca unas 12.600 hectáreas de suelos arenosos y compactos, ofrece condiciones óptimas para que el animal excave galerías y se refugie.
En términos ecológicos, el pichiciego cumple un rol clave. Su alimentación basada en hormigas y larvas contribuye al control natural de insectos, mientras que la excavación favorece la aireación del suelo y la infiltración de agua, un recurso crítico en ambientes desérticos. Por estas funciones, especialistas lo describen como un “ingeniero silencioso del desierto”.
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La especie cuenta con protección legal en la provincia: la Ley 6.599 la declara Monumento Natural Provincial, otorgándole un régimen especial de resguardo. Desde las autoridades recordaron que se trata de un animal extremadamente sensible al estrés y que no sobrevive en cautiverio. Ante un avistamiento, recomiendan mantener distancia, evitar cualquier manipulación y dar aviso inmediato a las autoridades o al 911.
Fuente: Infobae.


