De Bella, quien había asumido el 2 de mayo pasado, sostuvo que «lo que observé en la reunión del viernes (con los gremios estatales) es una postura totalmente rígida que no hace vislumbrar una salida, y la verdad que no quiero que mi gestión quede manchada para siempre por un muerto en la ruta y espero que al menos mi renuncia sirva para llamar la atención».

Su afirmación está relacionada con los cortes de ruta de los trabajadores docentes, que reclaman el pago completo de los sueldos de julio, los cuales, se estima, se terminarían de abonar a fines de esta semana.
«¿Y qué pasa si por esas cosas no se consiguen los fondos?», se preguntó De Bella.
El renunciante había sufrido la semana pasada un «escrache» frente a su domicilio particular por parte de manifestantes identificados como «docentes en lucha» que le habían gritado, entre otras cosas, que «renuncie o lo matamos» según denunció.
«No es por eso que renuncié -aclaró-, sino porque no le veo la salida a esta situación que es cada vez más compleja y ahora se suma un corte que afecta a los petroleros que vaya a saber cómo reaccionarán si ven perder sus puestos de trabajo».


