Este fallo surgió a raíz de un empleado que alegó que sus ausencias en el trabajo estaban justificadas debido a una respuesta de la empresa que consistió en el emoticón del «pulgar hacia arriba» en la plataforma de WhatsApp. Sin embargo, el tribunal permitió que la empresa procediera con el despido del empleado, que acumuló un total de nueve inasistencias laborales.
El tribunal argumentó que la interpretación de los emojis puede variar según el contexto y la percepción del receptor, lo que los hace subjetivos y variables. En este caso, los jueces destacaron la necesidad de contar con evidencia adicional sólida en casos judiciales para evitar malentendidos.
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El fallo también proporcionó una comparación con el mundo físico al mencionar el uso de sellos en las mesas de entrada en el ámbito legal. Los jueces argumentaron que, de manera similar, no sería adecuado asumir que un sello de recepción implica conformidad con el contenido del documento. En cambio, el sello solo actúa como una constancia de que se recibió la documentación en un momento determinado.
Es importante destacar que, aunque los emojis pueden ser ampliamente reconocidos y utilizados en la comunicación digital, su interpretación puede variar, y este fallo destaca la necesidad de evitar malentendidos en situaciones legales al respaldar la comunicación con evidencia sólida más allá de los emojis.
El emoji del «pulgar hacia arriba» es ampliamente conocido y se ha convertido en un símbolo universal en la comunicación digital, con un significado dual de aprobación y agradecimiento. A pesar de su simplicidad, ha evolucionado y adquirido un profundo significado en la comunicación contemporánea.
FUENTE: Infobae


