Durante el trascurso de este martes, el Gobierno de Río Negro informó que miembros del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV) hallaron restos óseos de un dinosaurio carnívoro de unos 70 millones de años de antigüedad, al sur de la localidad de General Roca.
Según detallaron, «en las últimas horas fue publicado un nuevo dinosaurio carnívoro argentino que permitiría comprender mejor la historia de los abelisáuridos, grupo de depredadores que dominaron los continentes australes».
Además, remarcaron que este descubrimiento «amplía el conocimiento de las faunas prehistóricas de la Patagonia e incrementan el patrimonio paleontológico de la provincia».
En tanto, Ariel Avalos, secretario de Estado de Cultura de Río Negro, resaltó que desde la creación de la Subsecretaria de Patrimonio se logró «organizar a nivel provincial que todos los hallazgos, que son patrimonio de los rionegrinos, deben ser depositados en alguno de los Museos provinciales”.
Con respecto al reciente hallazgo, el funcionario provincial señaló: “Este nuevo hallazgo particularmente estará en exhibición en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales, una vez finalizada la investigación por parte de los paleontólogos”.
Este fósil fue bautizado con el nombre «Niebla antiqua», haciendo referencia a la densa niebla que cubría el paisaje durante la extracción del ejemplar, y a la enorme antigüedad de los restos fósiles.
En tanto, hay que remarcar que el esqueleto encontrando consta de parte del cráneo, cintura escapular, costillas y vértebras. Con todas estas piezas, los paleontólogos supieron que no solo se encontraban ante una especie desconocida, sino que, además, pertenecía a la familia de los abelisáuridos, un grupo de dinosaurios depredadores ampliamente distribuidos en el hemisferio sur.
A partir del estudio anatómico realizado se sabe que tenía una longitud corporal de aproximadamente 4,5 metros y que su cabeza no poseía cuernos, como sus parientes de mayor tamaño, sino más bien una serie de pequeños tubérculos sobre sus órbitas.
Al igual que otros fósiles encontrados, el «Niebla» habría tenido brazos muy cortos y reducidos, cuyas funciones se desconocen. De hecho, es posible que apenas sobresalieran del cuerpo formando dos pequeños muñones.


