La presidenta del Louvre, Laurence des Cars, reconoció este miércoles que el sistema de videovigilancia exterior del museo es “muy insuficiente”, luego del espectacular robo de ocho joyas del patrimonio francés, ocurrido el pasado domingo. El hurto, que se consumó en apenas ocho minutos, está valuado en más de 100 millones de dólares.
“Hoy estamos experimentando un terrible fracaso en el Louvre, del cual asumo mi parte de responsabilidad”, admitió Des Cars ante una comisión del Senado francés. La funcionaria explicó que las alarmas del museo funcionaron, pero las cámaras exteriores estaban obsoletas y no cubrían el balcón afectado por el hurto en la galería de Apolo.
La presidenta del museo sugirió instalar una comisaría de policía dentro del establecimiento y otras medidas a corto plazo, como reforzar la seguridad en las inmediaciones y colocar barreras para evitar que vehículos se estacionen junto a los edificios. “Desgraciadamente, en el lado de la galería de Apolo, la única cámara instalada está orientada hacia el oeste”, puntualizó.
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Des Cars también reveló que había presentado su renuncia al gobierno, la cual fue rechazada, y calificó el robo como “una inmensa herida que nos han infligido”. Los ladrones aprovecharon un vehículo montacargas obtenido mediante un “seudoalquiler para una supuesta mudanza”, según informó la fiscal de París, Laure Beccuau.
El robo ha colocado al presidente Emmanuel Macron, a la ministra de Cultura Rachida Dati y a Des Cars bajo un fuerte escrutinio público, en un contexto de reclamos previos por la falta de personal y recursos para proteger el museo. Los empleados habían advertido sobre la sobrecarga de trabajo y la insuficiencia de vigilancia en numerosas salas.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, aseguró que la investigación “avanza” y que más de un centenar de investigadores están movilizados. Se estima que los daños ascienden a 88 millones de euros (102 millones de dólares), aunque se aclaró que “no es en absoluto paralela ni comparable a los daños históricos”.
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El incidente reaviva el debate sobre la seguridad en museos franceses, especialmente en un establecimiento que recibió nueve millones de visitantes en 2024, la mayoría extranjeros. Macron ordenó acelerar la implementación de nuevas medidas, incluyendo un puesto de mando y una red ampliada de cámaras de vigilancia.
Aunque la Mona Lisa y otras piezas emblemáticas están protegidas tras vitrinas blindadas y sistemas climáticos controlados, el robo expuso fisuras en otras áreas del museo, evidenciando la fragilidad del patrimonio. Los sindicatos sostienen que la combinación de turismo masivo y personal insuficiente crea puntos vulnerables donde se cruzan accesos, obras y flujos de visitantes.
Este miércoles, las principales salas del Louvre reabrieron al público, pero las vitrinas acordonadas en la Sala Apolo permanecen vacías, recordando la magnitud de la brecha de seguridad y la fragilidad del patrimonio nacional.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


