Foto: Alex Grimm/Getty Images (TyC Sports).
Mientras intenta resolver su salida del club, el marcador central zurdo tuvo un intercambio con el cuerpo técnico comandado por Miguel Ángel Russo y abandonó el predio sin formar parte de la práctica.
Marcos Rojo atraviesa su momento más tenso desde su llegada a Boca. Con contrato vigente hasta el 31 de diciembre, el defensor de 35 años quedó al margen del plantel tras un fuerte cruce con Miguel Ángel Russo y abandonó el predio de Ezeiza sin entrenarse este martes.
La ruptura con el cuerpo técnico ya es total. Rojo no será tenido en cuenta para los entrenamientos programados del viernes y sábado, en una señal clara del desgaste con Russo. El zaguero, junto a otros jugadores que no participaron del último partido frente a Huracán, no fue parte de la charla grupal.
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En Boca ya no lo respaldan como antes. Las lesiones reiteradas, actitudes fuera de lugar y su conflicto con el DT en el Mundial de Clubes terminaron por colmar la paciencia de Russo y de Juan Román Riquelme, quien alguna vez lo consideró un líder del vestuario.
Mientras tanto, Rojo intenta acercarse a Estudiantes. El defensor tuvo un contacto con Juan Sebastián Verón, presidente del Pincha, para expresar su intención de regresar. Sin embargo, el recuerdo de su conflictiva salida anterior aún pesa en el club y entre los hinchas.
Verón fue claro sobre el pedido del jugador. «Tiene que aclarar cuestiones con el hincha», expresó el dirigente. A su vez, aclaró que no le corresponde perdonarlo, aunque reconoció el vínculo histórico con Rojo desde sus inicios como alcanzapelotas.
Fuente: TyC Sports.


