Rusia anunció oficialmente que ya no se considera ligada a la moratoria unilateral sobre el despliegue de misiles de corto y medio alcance, impuesta en 2019 tras el colapso del tratado INF. Según el Ministerio de Exteriores, las condiciones que justificaban esa limitación «han desaparecido», y se autoriza su revocación ante las acciones de Estados Unidos y la OTAN.
El tratado INF (Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio) fue abandonado por Washington en 2019. Desde entonces, Moscú aseguró que no desplegaría estos misiles si EE.UU. tampoco lo hacía. Sin embargo, ante lo que denomina una «creciente amenaza estratégica», el Kremlin decidió responder de forma proporcional y recalca que “en una guerra nuclear no hay vencedores”.
En su comunicado, Rusia alega que sus intentos por establecer una moratoria recíproca fueron ignorados por Occidente. También menciona ejercicios militares con misiles Typhon en Filipinas y sistemas HIMARS en Australia como indicios de escalada occidental. Además, acusa a EE.UU. de suministrar este tipo de armamento a Ucrania, que los estaría utilizando en combate contra fuerzas rusas.
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La declaración subraya que este tipo de misiles, capaces de portar ojivas nucleares, ya están siendo desplegados “en cantidades significativas” en varias regiones del mundo. Moscú señala que esto afecta directamente su seguridad nacional y deja la puerta abierta a una respuesta proporcional basada en el alcance del despliegue occidental.
La mención explícita a Ucrania y a maniobras militares «antirrusas» en el sudeste asiático refuerza la narrativa de una amenaza directa. Rusia indica que analizará cada caso antes de responder, pero advierte que el equilibrio estratégico global está cambiando.
Fuente: DW.
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