San Juan, la tierra del sol, es un rincón de Argentina que mezcla la tradición vitivinícola con paisajes cautivadores. La región no solo es la segunda productora de uva del país, sino también un destino que celebra la pasión por el vino y la identidad local.
El Valle de Calingasta, con sus viñedos en Barreal, es conocido por «35.cinco», donde el enólogo Simón Tornello revaloriza las uvas criollas para crear vinos auténticos que reflejan la región.
El Valle de Pedernal, hogar de la estancia El Durazno, da vida a Elefante, una bodega boutique liderada por el ingeniero agrónomo Felipe Azcona y la enóloga Juliana Rauek. Allí, elaboran vinos de alta calidad.
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El recorrido continúa en el Valle de Tulum, donde la bodega Merced del Estero ofrece los vinos Mil Vientos. La ubicación privilegiada, junto con la baja incidencia de lluvias y el abundante sol, produce uvas de calidad excepcional.
Además del vino, la gastronomía en San Juan es una experiencia enriquecedora. «Mesa Uno» y «La Madeleine» son ejemplos de restaurantes que fusionan sabores locales con tradición culinaria, destacando productos de la región.
En San Juan, la pasión por el vino, la autenticidad y la creatividad se unen para ofrecer a los visitantes una experiencia única. La tradición vitivinícola y la belleza natural hacen de esta provincia un destino imperdible.
Fuente: Ámbito


