Este 29 de enero de 2026 se cumplen 100 años del nacimiento de Roberto “Polaco” Goyeneche, una de las voces más personales y profundas del tango argentino, reconocido por su particular manera de cantar con pausas, silencios y matices que transformaron para siempre la interpretación del género.
Nacido en el barrio porteño de Saavedra, Goyeneche creció marcado por la identidad barrial, el amor por Platense y el tango como lengua cotidiana. Desde muy joven debió salir a trabajar y llegó a cantar en cabarets siendo aún menor de edad, con una autorización especial de su madre, viuda y único sostén del hogar.
Su carrera profesional comenzó en 1944 tras ganar un concurso de nuevas voces, lo que lo llevó a integrar orquestas de renombre como las de Horacio Salgán y Aníbal Troilo. Sin embargo, fue a partir de 1963, cuando Troilo lo impulsó a lanzarse como solista, que emergió plenamente el estilo inconfundible que lo consagró.
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Apodado “El Polaco” por su aspecto rubio y de ojos claros, Goyeneche desarrolló una forma de cantar basada en la interpretación del texto, respetando cada punto y cada coma, con una expresividad que lo convirtió en un referente absoluto del tango y la música popular argentina.
En sus últimos años, ya alejado de los escenarios masivos, grabó sus discos finales bajo la producción de Litto Nebbia, quien destacó su capacidad para transmitir emoción con una voz cada vez más hablada, profunda y cargada de sentido, fruto de una vida entera dedicada a la canción.
Fallecido en 1994, Roberto Goyeneche sigue siendo recordado como un ícono cultural: su nombre identifica calles, espacios públicos y tribunas, y su legado continúa vivo en el tango, en su barrio, en su club y en generaciones de artistas que encontraron en su voz una forma única de decir la vida.


