El jefe del Pentágono aseguró que la campaña militar redujo de forma significativa el tránsito de embarcaciones vinculadas al narcotráfico. Según Washington, la ofensiva también provocó una caída del 56% en el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.
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La ofensiva militar de Estados Unidos contra presuntas embarcaciones utilizadas por redes de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental comenzó a mostrar resultados visibles, según afirmó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante una conferencia realizada en la sede del Comando Sur en Doral, Florida.
Ante representantes de fuerzas armadas de 18 países del continente, el funcionario sostuvo que la campaña iniciada en septiembre logró reducir de forma considerable la presencia de lanchas rápidas utilizadas por organizaciones criminales para transportar drogas. De acuerdo con el Pentágono, las operaciones han provocado la destrucción de numerosas embarcaciones y la muerte de unos 150 presuntos narcotraficantes.
Hegseth explicó que el objetivo central de la estrategia es establecer una disuasión efectiva frente a los cárteles, a los que acusó de haber operado durante años con escasos obstáculos en rutas marítimas del continente. “El mes pasado estuvimos varias semanas sin atacar ni una sola embarcación porque no encontrábamos suficientes barcos que hundir”, afirmó el jefe del Pentágono durante el encuentro.
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Según datos difundidos por el gobierno estadounidense, la ofensiva habría contribuido a reducir en un 56% el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos. Las autoridades sostienen que la presión militar obligó a las organizaciones narcotraficantes a modificar rutas, métodos de transporte y esquemas logísticos para continuar con sus operaciones.
En su exposición, Hegseth también vinculó la expansión de los cárteles con lo que describió como una “negligencia colectiva” de gobiernos anteriores frente al avance del narcotráfico. El funcionario aseguró que más de un millón de muertes por sobredosis en Estados Unidos están relacionadas con drogas sintéticas como el fentanilo y con el tráfico de cocaína.
La administración estadounidense ha adoptado una postura más dura frente al crimen organizado, equiparando a los cárteles con organizaciones terroristas. En esa línea, el asesor de seguridad nacional Stephen Miller sostuvo que el problema del narcotráfico no puede resolverse únicamente mediante la justicia penal, sino que requiere acciones militares directas para desmantelar las redes criminales.
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Washington desplegó en los últimos meses una importante presencia naval en la región, además de ampliar su cooperación con algunos gobiernos latinoamericanos en operaciones de interdicción marítima. Entre las medidas anunciadas se encuentra el apoyo militar a Ecuador para reforzar su lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, la estrategia estadounidense también generó cuestionamientos por parte de especialistas en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos. Algunos expertos advierten que no siempre existen pruebas concluyentes de que las embarcaciones destruidas estuvieran vinculadas al narcotráfico, lo que abre un debate sobre la legalidad de estas acciones.
La ausencia de delegaciones de países clave como Colombia, Brasil y México en la conferencia celebrada en Florida reflejó además las tensiones que despierta la política de seguridad impulsada por Washington en América Latina.
Mientras tanto, el gobierno estadounidense insiste en que la cooperación regional es fundamental para enfrentar el narcotráfico. Durante el encuentro, Hegseth afirmó que la seguridad del hemisferio depende del compromiso conjunto de los países para combatir a las organizaciones criminales y garantizar la estabilidad en la región.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


