Previa escala en Córdoba para celebrar la llegada del Año Nuevo junto a la familia de su esposa, Alfaro viajará por estas horas para comenzar los trabajos de pretemporada para encarar la segunda parte del torneo de la Primera Nacional, al que le quedan 15 fechas, más el Reducido.
En una pausa mientras compraba algunos regalos en un comercio de artículos regionales, el profesional de 44 años tuvo la deferencia de hablar con Radio 3 (además de obsequiar una camiseta de El Verde) y recordó que “pasó el tercer año que trabajamos en el club, nosotros agarramos en un momento muy delicado cuando había descendido de la Superliga, pero además estaba en una situación muy incómoda e incluso hasta cerca de bajar también a la “B” Metropólitana”.
“Nos acomodamos, tuvimos esa final fatídica con San Martín de Tucumán y a partir de ahí hicimos la primera renovación. Ni el más optimista de todos podría haber creído que íbamos a llegar a pelear el campeonato como lo hicimos en la temporada 18-19, logramos una regularidad importante que es fundamental en la categoría y hace la diferencia. Por esas cosas del fútbol o el deporte se nos escapó un torneo al que no le encontramos explicación y tampoco la buscamos porque no servía de nada, ni siquiera de consuelo”, analizó.
Sarmiento fue líder en gran parte del certamen, pero terminó igualando el primer puesto con Arsenal de Sarandí y en el desempate se impuso el equipo del Viaducto, que logró el primer ascenso en abril de 2019.
“Luego nos acomodamos en el Reducido y llegamos a una segunda final con Central Córdoba de Santiago del Estero, que también se nos escapó en los penales (3-5) en los que ellos tal vez hayan estado más preparados que nosotros”, consideró.
“Seguimos peleándola en una categoría muy difícil en la que hay una disparidad de presupuestos muy grande, pero seguimos siendo competitivos que es a la postre lo que como cuerpo técnico pregonamos. Lo importante es estar ahí, a la expectativa para poder dar el salto en algún momento”, aseveró.

Consultado sobre la razón por la cual la continuidad del cuerpo técnico, la suya en particular, había estado en dudas, admitió que “no sabíamos si íbamos a tener la capacidad para recomponer un grupo que había quedado muy mal trecho después de perder dos finales”.
“Lo hablamos con los dirigentes. El fútbol se mide por resultados, más allá de todo el crecimiento y de qué somos protagonistas con equipos que cuadriplican nuestro presupuesto. La directiva y en particular el presidente (Fernando Chiófalo) mantuvieron el respaldo incondicional a nuestro trabajo. No deja de ser gratificante, muy alentador, y eso nos convenció de seguir. Por suerte el nuevo torneo nos vuelve a dar la razón”, valoró.
En efecto, en la mitad del primer torneo de la Primera Nacional, Sarmiento marcha segundo en la Zona 2 con 30 puntos, a cuatro del líder San Martín de Tucumán.
El formato contempla que los ganadores de zonas se enfrentarán por el primer ascenso a la Superliga y los otros cinco de cada grupo jugarán el reducido al que se sumará el perdedor de la final.
“Junín es una ciudad deportiva por excelencia, tiene dos equipos de básquetbol, uno en la Liga Nacional (Argentino) y el otro en el Torneo Nacional de Ascenso (Ciclista Juninense), y también mucha fiebre por el automovilismo y con pilotos muy reconocidos como Gabriel Ponce de León”, ponderó.
“Sin embargo nos encontramos con que no tenemos una provincia o una ciudad que sustente el presupuesto del club de fútbol como sucede con otros clubes. Entonces hay una disparidad muy grande, por ejemplo es muy difícil que ahora podamos incorporar algún jugador, más bien estamos tratando que no se vaya ninguno, lo cual es muy difícil”, sostuvo en el final.
Junín tampoco es desconocida para Trelew. Es la ciudad donde estuvo muchos años radicado el ex campeón mundial súper lígero Lucas Martín Matthysse, en lo que representaba su «bunker» como boxeador estrella de la escudería de Mario Arano.


