El equipo andaluz logró una victoria agónica por 2-1, superando las adversidades y manteniendo viva la esperanza en la temporada.
El Sevilla FC consiguió una importante victoria por 2-1 frente al Real Valladolid en un encuentro marcado por la tensión y la necesidad de sumar puntos. A pesar de un inicio de temporada complicado y la presión de la afición en el Sánchez-Pizjuán, los sevillistas lograron sobreponerse a las dificultades y obtener su segundo triunfo consecutivo como locales.
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Desde el comienzo, el Sevilla mostró una ligera superioridad en el juego, aunque las oportunidades de gol fueron escasas. La primera alegría llegó justo antes del descanso, cuando Dodi Lukébakio envió un centro bajo desde el vértice izquierdo del área. En medio de la confusión, el jugador conocido como Peque logró empujar el balón al fondo de la roja, aunque el tanto generó controversia sobre si fue un gol legítimo o un autogol de David Torres. Finalmente, La Liga otorgó el tanto al jugador sevillista.
En la segunda mitad, el Valladolid logró empatar el partido con un gran remate de Kike Pérez, quien encontró espacio frente al arco y logró un potente disparo al minuto 55. El gol generó inquietud en el equipo local, que no logró encontrar fluidez en su juego, aunque continuó siendo el más incisivo en ataque, especialmente tras la entrada del nigeriano Chidera Ejuke.
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El desenlace llegó en los momentos finales del encuentro. Después de una pérdida de balón del Valladolid, Peque presionó a Meseguer, recuperando el balón y asistiendo a Ejuke. Este, desde el vértice derecho del área, ejecutó un remate cruzado que significó el 2-1 definitivo para Sevilla, desatando la euforia en las gradas.
Fuente: vermouth-deportivo
Foto: MARCA


