«Un poco nerviosa por ser el primer día, pero confiando en los compañeros. Me habían explicado cómo bajar y subir del camión y cómo funciona la prensa. Siempre Hay que estar confiada en una misma, sino no salen las cosas», afirmó Lucía en medio del movimiento tambaleante de un camión con suspensión dura y un compactador con capacidad para unas 10 toneladas.
«Nos dijeron que podíamos empezar, no deja de ser una presión habernos convertido en las primeras con Ari –la otra joven recolectora-, pero uno necesita el trabajo, no hay que hacerle asco a nada y esto es lo que conseguimos», remarcó.
«Los compañeros nos recibieron con la mejor, un poco asombrados de qué entrábamos nosotros, nos presentaron como las dos primeras mujeres, pero después vamos a ser más», aseguró.
«Tengo mi pareja, una hija de tres años, pero vivo con mis papás y mi hermanito», dijo la joven de 21 años sobre su entorno familiar.
«Estaba buscando un trabajo hace rato y ahora que se dio la oportunidad es cuestión de cumplir y no fallar», sentenció.
«Es lindo porque estamos enseñando y abriendo las puertas a otras personas para que puedan sumarse a nuestro trabajo», señaló por su parte Sandro, el conductor.
«Es mi tercer día, y hoy el primero con una compañera nueva, la segunda incorporación femenina, una satisfacción, una alegría porque es trabajo para ellas y nos plantearán nuevos desafíos para nuestro plantel que serán muy positivas», valoró Pablo, el compañero durante el primer día de Lucía.
«Estamos acostumbrados a trabajar entre hombres, con nuestras formas y estilos, y más allá que con ellas vamos a trabajar parejo, esto nos obligará a replantear algunas prácticas y a hacer mejor el trabajo», admitió el recolector.




