La charla transcurrió en el programa social y deportivo “Nada Personal”, que se emite todos los mediodías en Radio Sudaca 105.3 FM Comunitaria de Trelew, y que tiene su reiteración todas las noches a partir de las 22.
El apellido es toda una referencia y de décadas en el deporte comunitaria y hasta de alta competencia en toda la región. Oscar (siempre a Mary, permanentemente sonriente, tan predispuesta, muy productiva y compañera fiel a lo largo de la vida en pareja) es un símbolo del Centro de Discapacitados de Chubut, más conocido como CeDiCh, el plantel que nos representa federalmente en la anaranjada nacional.
Cuando Facundo vino al mundo, una de las primeras imágenes que tuvo fue ver a su padre sentado en una silla de ruedas, circunstancia derivada tras un accidente con un camión.

“Esa silla para mí era como una bicicleta o una pelota de fútbol para cualquier otro chico. Crecí andando en la misma. Siempre en las rodillas de mi viejo hasta que empecé a caminar y ya casi como que lo transformé en un andador. Se hizo algo natural vivir en ese ámbito”, contó el entrevistado, a la hora de abrir la bien amena charla radial.
No solo en el hogar familiar la movilidad era sobre ruedas, sino que también se fue haciendo costumbre formar parte de un grupo de hombres que entrenaba y luego competía en una silla: “los rengos son mi familia total. Niñez, infancia, juventud y hasta ser papá, ellos saben todo de mí y yo sé todo de ellos. Horas en un gimnasio, días viajando, noches de asado y truco, fueron una costumbre en mi vida, desde el primer día y sin dudas que lo seguirá siendo”, suscribe Facundo.
A una semana de cumplir 27 años, recuerda que, además de basquetbolista, “papá también supo participar en varias carreras de atletismo e incluso en muchos maratones”.

Pasan los años y con ellos las generaciones, “pero hay cuestiones como la discriminación que sigue siendo igual que siempre. Ignorancia quizás, no sé, pero hay gente que no sabe o no le interesa saber mucho del tema, y terminar comportándose muy mal con los rengos. En algunos momentos llegué a discutir y hasta pelearme con personas que se han portado mal con algún discapacitado, aunque pasado el tiempo me arrepiento y me calmo bastante”, explicó sobre un tema que aún hoy genera muchos debates pero que continúan irresolutos en los hechos.
Facundo Victores vuelve a aquellos años de muy chiquito, en los cuales pergeñaba un ferviente deseo: “ser grande porque quería ser jugador de CeDiCh. Quebrarme un dedo, romperme un brazo, lo que sea, pero soñaba con que me pasara algo y así poder ser parte del equipo”.
Tanto empujó el deseo, que finalmente le fue concedido. Igual, el director de la película se pasó de dramático en el libro del film. Un terrible accidente en ruta lo llevó a despertarse recién cuando estaba en terapia intensiva.

“Cuando abrí los ojos, lo primero que vi fueron luces. Pensé que me estaba muriendo y que la iluminación formaba parte de lo que tanto cuentan cuando uno se está yendo de esta vida ja ja. Lo juro. Fue así. En serio”, comentó sonriendo sobre aquel sueño que tanto anhelo y la pesadilla que terminó sufriendo.
“Quería accidentarme para jugar con mis amigos y mi viejo, pero se me había ido la mano en la manera de cómo podía darse tal posibilidad. O sea que casi me muero por jugar en CeDiCh ja ja”. Ahora soy un rengo más ja, aseguró.
Así que tras pasar por todas las etapas en el plantel “aurinegro”, Facundo Victores hoy es un jugador más. “El año pasado salimos campeones en Primera y en este 2020 no se pudo hacer nada de nada, lamentablemente. Es más, la pandemia tiene la culpa que casi no entre en la silla. Hace unos días quise sentarme y la silla me quedó algo chica jaja”, sostuvo siempre con una humorada, tan habitual en la familia de Oscar y Mary.

En el día a día, el hijo de ambos forma parte de un plantel que trabaja en un área de salud.
“Algún día le podré contar a mi hijo y por qué no a mis nietos, que no paré de trabajar en medio de una pandemia mundial. Llevando medicamentos o viandas, yendo a ver o a trasladar a pacientes psiquiátricos; muchas de esas tareas siempre en una ambulancia”, resumió sobre su desempeño laboral.
Y también dijo que “hay que tener cuidado con los sueños, porque si bien siempre se cumplen, a veces se pueden concretar pero con un cierto peligro a cuestas”, finalizó la charla, no sin antes volver a sonreír.
Gentileza: Héctor Fabián Araneda – radiosudaca.org


