Theodore Walter “Sonny” Rollins, uno de los músicos más influyentes del jazz moderno, cumple hoy 95 años. Reconocido como “el saxofonista más perdurable” de su generación, su estilo innovador y su inconfundible sonido consolidaron a Rollins como un puente entre la tradición y la modernidad del jazz.
Apodado “Newk” por su parecido con el pitcher Don Newcombe, Rollins acompañó a figuras legendarias como Bud Powell, Miles Davis y Clifford Brown antes de convertirse en protagonista absoluto con discos icónicos como Saxophone Colossus (1956) y Tenor Madness, único registro junto a John Coltrane. Temas como Oleo y Doxy se transformaron en estándares del repertorio jazzístico.
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Lejos de conformarse, en 1959 Rollins se retiró temporalmente de los escenarios para practicar diariamente en el puente de Williamsburg, un período de introspección y perfeccionamiento que dio lugar a su regreso con The Bridge en 1962. Más adelante, sus viajes a Jamaica y la India profundizaron su acercamiento al yoga y al zen, influyendo en su sonido y enfoque musical.
Durante los años setenta y ochenta, su carrera se revitalizó con Milestone Records, fusionando jazz con calipso, funk y post-bop en álbumes como The Cutting Edge y Don’t Stop the Carnival. Su presencia en festivales internacionales y giras junto a McCoy Tyner y Ron Carter lo mantuvieron en el foco global, mientras su obra continuaba inspirando a nuevas generaciones.
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Aunque Rollins se retiró definitivamente en 2012 por problemas respiratorios, su legado permanece vigente. Discos recientes como This Is What I Do y Without a Song: The 9/11 Concert le valieron Grammys y consolidaron su influencia. Hoy, a los 95 años, Sonny Rollins sigue siendo un símbolo de creatividad, riesgo y excelencia, dejando una huella imborrable en la historia del jazz.
Fuente: Noticias Argentinas.


