El videojuego desarrollado por veteranos de “Burnout” y “Need for Speed” lleva las carreras de Star Wars al presente, más de dos décadas después del clásico “Episode I: Racer” de 1999.
Star Wars: Galactic Racer llega para revivir un género que el universo de Star Wars no exploraba desde hace más de dos décadas. El juego fue desarrollado por Fuse Games, cuyos fundadores son veteranos de las franquicias Burnout y Need for Speed, y sigue la estela de Star Wars Episode I: Racer (1999), que vendió más de tres millones de copias, y de su secuela Racer Revenge (2002).
La historia está ambientada entre los episodios VI y VII, tras la caída del Imperio y antes del auge de la Primera Orden. El jugador asume el rol de Shade, un piloto que se incorpora a la Liga Galáctica con el objetivo de derrotar a Kestar Bool, uno de los grandes nombres del circuito.
El sistema de carreras es rápido y exigente: al terminar un recorrido, el siguiente comienza casi de inmediato, y al perder se regresa al principio aunque se conservan las mejoras obtenidas. Al inicio de cada carrera se puede elegir entre tres vehículos —un speeder terrestre, una moto speeder y un speeder rasante— y una ventaja inicial como mayor velocidad o mejor maniobrabilidad.
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Uno de los puntos fuertes es la sensación de velocidad y peligro, potenciada por dos tipos de turbo: el convencional y el ramjet, más potente pero capaz de sobrecalentar el motor hasta hacerlo explotar. Los escenarios en distintos planetas suman variables adicionales: ácido en Centinela 1, calor extremo en Jakku y bajas temperaturas en Ando Prime.
El juego también incluye guiños para los fans, como el regreso del tramposo Sebulba, recuperando el espíritu de las carreras de vainas de La amenaza fantasma.
Con información de DW.


