El primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que no tiene intención de dimitir pese a la creciente presión interna dentro del Partido Laborista. En medio de la crisis política, reafirmó su continuidad en el cargo y descartó por ahora cualquier calendario de salida.
Las tensiones dentro del oficialismo aumentan tras la debacle electoral reciente, con más de 70 diputados laboristas reclamando su renuncia o una fecha definida para su retiro. El liderazgo de Starmer enfrenta así una de las mayores fracturas desde que llegó al poder.
En ese contexto, la secretaria de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Miatta Fahnbulleh, presentó su dimisión y pidió al primer ministro “hacer lo correcto” para el país, convirtiéndose en la primera baja relevante del gabinete.
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Otros miembros del Gobierno también comenzaron a marcar distancia. La ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la canciller Yvette Cooper, solicitaron públicamente que Starmer establezca un cronograma de salida ante la creciente presión política.
La crisis se profundiza tras la dura derrota del Partido Laborista en las elecciones locales del 7 de mayo, donde perdió cerca de 1.500 concejales y cedió terreno frente al avance del partido antiinmigración Reform UK.
A este escenario se suman el desgaste económico, el aumento del costo de vida y controversias políticas recientes, lo que ha debilitado aún más la posición del primer ministro en un contexto de fuerte inestabilidad interna.
Fuente: DW.


