Los vehículos habían sido decomisados a una organización criminal y vendidos de manera anticipada en el marco de una acción de extinción de dominio.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado concretó la subasta de una Ferrari F430 y dos camionetas que habían sido secuestradas a una organización vinculada al narcotráfico. La venta de los tres vehículos permitió recaudar casi 340 mil dólares que serán recuperados para el Estado.
La medida había sido autorizada en agosto de 2024 por el juez federal en lo Civil y Comercial N°10, Gonzalo Auguste, en el marco de una acción civil impulsada por fiscales de la Procuración General. El objetivo fue preservar el valor de los bienes decomisados y evitar su deterioro.
La Ferrari F430, modelo 2006 y con 16.855 kilómetros de uso, fue el bien más valioso. Había salido a subasta con una base de 182.277 dólares, pero finalmente fue adjudicada por 310.000 dólares tras la puja de los interesados.
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También se vendieron dos camionetas incautadas en la causa. Una pick up Chevrolet 3100 se subastó por 16.231,15 dólares, multiplicando varias veces su valor base, mientras que una Chevrolet Silverado modelo 1993 fue adquirida por 13.000 dólares.
Los vehículos habían sido decomisados en la investigación contra el denominado clan Loza, cuyos integrantes fueron condenados por asociación ilícita, lavado de activos y contrabando de divisas. La causa se inició en 2017 y contó con la participación de organismos nacionales y cooperación internacional.
En total, el Estado recuperó 339.231,15 dólares a partir de estas subastas, en una medida considerada histórica por tratarse de una de las primeras ventas anticipadas aplicadas bajo el régimen de extinción de dominio vigente en el país.





