Tailandia y Camboya sostienen este martes una tensa calma en la frontera común, tras firmar un alto el fuego que puso fin a casi una semana de combates. Aunque se acusan mutuamente de haber violado la tregua, no se han registrado nuevos enfrentamientos desde el acuerdo, alcanzado con la mediación de Malasia, Estados Unidos y China.
El Ejército tailandés denunció ataques en dos localidades fronterizas ocurridos durante la madrugada, pero Camboya negó haber violado el acuerdo. “El frente se está calmando”, afirmó el primer ministro camboyano Hun Manet, mientras que Tailandia aseguró que sus fuerzas “mantienen la disciplina” en el cumplimiento del cese al fuego.
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Ambos Gobiernos acordaron frenar los movimientos de tropas y se comprometieron a una comunicación directa entre sus comandantes militares para evitar malentendidos. El pacto también incluye el cese de disparos, la protección a civiles y la devolución de heridos o fallecidos por los enfrentamientos.
El conflicto, que estalló el 24 de julio en medio de una histórica disputa territorial, dejó al menos 42 muertos —entre civiles y militares— y más de 330.000 personas desplazadas. La violencia alcanzó una intensidad inusitada, con múltiples focos de combate a lo largo de cientos de kilómetros.
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Las relaciones entre Tailandia y Camboya, con fuertes vínculos culturales y económicos, atraviesan su peor crisis en décadas. En los días previos al estallido del conflicto, ambas naciones habían restringido severamente la circulación fronteriza de bienes y personas, en un contexto regional marcado por el auge del nacionalismo.
Fuente: DW.
Foto:Athit Perawongmetha/REUTERS.


