El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva destinada a fortalecer la industria del carbón, en un nuevo giro de su política energética. La medida instruye al Pentágono a suscribir contratos de largo plazo para comprar electricidad generada por centrales térmicas de carbón, con el objetivo de garantizar el suministro a instalaciones militares y sitios estratégicos.
Además, el Departamento de Energía destinará 175 millones de dólares para modernizar seis plantas ubicadas en Kentucky, Carolina del Norte, Ohio, Virginia y Virginia Occidental. El anuncio se realizó en la Casa Blanca, rodeado de trabajadores del sector minero.
La iniciativa contrasta con la tendencia de los últimos años, en los que muchas compañías eléctricas redujeron el uso del carbón por su alto costo y su impacto ambiental. Actualmente, esta fuente representa poco más del 16 % de la generación eléctrica estadounidense, muy por debajo del 50 % que aportaba a comienzos de siglo.
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Trump, crítico de las políticas climáticas y escéptico del calentamiento global, argumenta que el carbón es clave para la seguridad energética y para cubrir la creciente demanda eléctrica vinculada a la inteligencia artificial y los centros de datos. También mantiene una postura adversa frente a las energías renovables, especialmente la eólica.
La decisión podría profundizar el debate interno sobre la política ambiental del país, en momentos en que la administración avanza en la revisión de normas vinculadas a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Fuente: DW.
Imagen: Andrew Thomas/NurPhoto/picture alliance.


