En medio de la convención demócrata en Chicago, Donald Trump lanza una ofensiva de campaña en estados clave para contrarrestar la candidatura de Kamala Harris. Su campaña enfrenta desafíos tras semanas de adaptación a la nueva dinámica electoral.
Con la convención demócrata en Chicago en pleno desarrollo, Donald Trump ha intensificado su campaña en un intento por recuperar estabilidad política. Tras semanas de batallar para adaptarse a la nueva rivalidad, con la vicepresidenta Kamala Harris encabezando la candidatura demócrata, Trump ha programado una serie de eventos en estados disputados, tratando de capitalizar los temas donde los republicanos creen tener ventaja.
MIRÁ TAMBIÉN | La justicia de EE.UU. falló en contra por la nacionalización de Aerolíneas Argentinas
La semana de campaña de Trump es la más agitada desde el invierno, cuando aún se enfrentaba a rivales en las primarias republicanas. Sin embargo, sus eventos, a menudo anunciados como discursos políticos, han terminado desviándose hacia sus característicos e incoherentes comentarios. Sus arrebatos y ataques han socavado repetidamente su propio mensaje, eclipsando otros aspectos de su campaña.
Trump parece tener dificultades para aceptar la realidad de que Harris, y no el presidente Joe Biden, es ahora su rival. Sus ataques han incluido comentarios profundamente personales y afirmaciones falsas sobre el tamaño de sus multitudes, además de cuestionar la identidad racial de Harris con comentarios cargados de estereotipos, en un contexto en el que ella busca convertirse en la primera mujer negra en presidir el país y en la primera presidenta con ascendencia surasiática.


