Las vacaciones de invierno movilizaron a 4,3 millones de turistas en todo el país, un 10,9% menos que el año anterior. Sin embargo, el impacto económico fue significativo: se gastaron $1,5 billones (US$1.163 millones), según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). La estadía media fue de 3,9 días y el gasto diario por persona promedió los $89.000.
La baja de turistas internacionales, la pérdida de poder adquisitivo y un clima más frío y lluvioso influyeron en la merma general. Aun así, el turismo interno sostuvo la actividad, con muchos argentinos optando por destinos cercanos, económicos o promocionados a último momento.
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Entre los destinos más elegidos estuvieron Bariloche, Iguazú, las sierras de Córdoba, Mendoza, Salta, El Calafate y los complejos termales de Entre Ríos y Santiago del Estero. También se destacaron eventos culturales y actividades gratuitas que impulsaron el turismo en ciudades como Buenos Aires, Rosario y Salta.
Una tendencia que se consolidó este año fue la del “viajero de último momento”, con decisiones de viaje tomadas sobre la marcha, guiadas por promociones o condiciones climáticas. Además, el desdoblamiento de las vacaciones escolares ayudó a distribuir el flujo de turistas durante todo julio.
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A pesar de la caída en términos interanuales y de precios constantes, el informe de CAME mostró que el gasto diario fue un 4,8% mayor al de 2024. El sector turístico enfrenta desafíos, pero también encuentra nuevas formas de adaptarse al contexto económico y social actual.
Fuente: CAME.
Imagen ilustrativa: Agencia DIB.


