Ucrania aseguró haber destruido un avión de combate ruso valorado entre 35 y 50 millones de dólares durante un ataque nocturno con drones en la península ocupada de Crimea. El operativo se llevó a cabo en la base aérea de Saki, considerada clave para las operaciones militares rusas en el mar Negro, y habría dejado otros cuatro aviones dañados, según el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).
La aeronave destruida sería un caza Su-30SM, mientras que entre las unidades dañadas se encuentra al menos un bombardero Su-24. Las fuerzas ucranianas —en coordinación entre el SBU, la inteligencia militar (GUR) y el Ejército— llevan a cabo incursiones casi diarias con drones contra blancos estratégicos en el interior del territorio ruso o zonas bajo ocupación. El objetivo: debilitar el potencial bélico de Moscú.
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El Ministerio de Defensa de Rusia, por su parte, informó que sus sistemas de defensa antiaérea interceptaron 61 drones ucranianos entre la noche del 3 de agosto y la madrugada del día siguiente. Según el reporte oficial, los aparatos fueron abatidos en el mar Negro y en al menos ocho regiones rusas, entre ellas Vorónezh, Bélgorod y Crimea.
Los restos de algunos drones derribados cayeron sobre vías férreas en Volgogrado, provocando demoras en trenes de pasajeros, y obligaron además al cierre temporal de los aeropuertos de Volgogrado y Tambov. Durante el fin de semana, Rusia asegura haber neutralizado más de 200 drones enemigos.
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El aumento de ataques con vehículos aéreos no tripulados se convirtió en una de las principales tácticas de Kiev para hostigar a Moscú, especialmente en instalaciones militares de retaguardia. Aunque muchas de estas acciones no pueden ser verificadas de forma independiente, reflejan la intensidad creciente del frente aéreo en la guerra.
Fuente: DW.
Foto: Shamil Zhumatov/REUTERS.


