El Ejército ucraniano confirmó bombardeos en instalaciones aeronáuticas rusas, mientras en Bruselas crecen las diferencias por un préstamo clave para sostener el esfuerzo de guerra.
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El Estado Mayor del Ejército ucraniano reivindicó una serie de ataques en territorio de Rusia contra instalaciones estratégicas del complejo militar-industrial, en una nueva escalada del conflicto que ya lleva más de cuatro años.
Según informaron fuentes oficiales, uno de los objetivos fue la planta Aviastar, ubicada en la región de Ulianovsk, donde se registraron daños en la zona de estacionamiento de aeronaves tras un ataque realizado el lunes 16 de marzo. En ese complejo se producen aviones de transporte militar y se realizan tareas de mantenimiento de aeronaves pesadas.
La empresa forma parte de la Corporación Unida de Aviación, vinculada al conglomerado tecnológico Rostec, uno de los pilares de la industria de defensa del Kremlin.
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El segundo ataque tuvo lugar en la 123ª planta de reparación de aviones, en la ciudad de Staraya Russa, región de Novgorod. Allí, las fuerzas ucranianas impactaron un hangar y un avión, aunque los daños continúan en evaluación.
Desde Kiev aseguraron que continuarán con este tipo de ofensivas contra objetivos militares hasta que finalice la invasión rusa. En paralelo, autoridades prorrusas denunciaron un nuevo ataque en Sebastopol, en la península de Crimea, aunque sin precisar blancos específicos.
Mientras tanto, en el plano diplomático, la Unión Europea enfrenta dificultades para aprobar un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania. La iniciativa se encuentra trabada por el presidente húngaro Viktor Orbán, quien condiciona su apoyo a la resolución de una disputa energética con Kiev.
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El conflicto gira en torno al oleoducto Druzhba, que abastece de petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia, y cuya operación se vio afectada en territorio ucraniano. Orbán advirtió que sin la normalización del suministro, no respaldará el financiamiento europeo.
Por su parte, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky calificó la postura como “chantaje” y reclamó avanzar con la ayuda sin condicionamientos. La disputa se produce en un momento crítico, ya que Ucrania enfrenta un creciente déficit presupuestario y necesita financiamiento urgente para sostener su estructura estatal y militar.
Fuentes europeas advirtieron que, si no se alcanza un acuerdo en los próximos días, la decisión podría postergarse hasta después de las elecciones en Hungría previstas para el 12 de abril, lo que pondría en riesgo la estabilidad financiera de Kiev en el corto plazo.
En este escenario, el conflicto bélico y las tensiones políticas dentro de Europa evidencian la complejidad del panorama internacional, con impactos directos tanto en el terreno militar como en la economía global.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


