La Casa Blanca analiza ampliar la ofensiva militar con nuevas operaciones estratégicas, en una guerra que ya dejó bajas estadounidenses y genera incertidumbre internacional.
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La administración de Donald Trump estudia el posible despliegue de miles de tropas en Medio Oriente para reforzar su campaña militar contra Irán, en un conflicto que ya transita su tercera semana y mantiene en vilo a la comunidad internacional.
Según reveló la agencia Reuters, las opciones en análisis buscan ampliar el alcance de la denominada “Operación Furia Épica”, con distintos escenarios que incluyen acciones terrestres, navales y aéreas en puntos estratégicos de la región.
Uno de los principales objetivos es garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo. Si bien la misión se proyecta principalmente con recursos navales y aéreos, fuentes cercanas a la planificación militar no descartan el despliegue de tropas en zonas costeras iraníes para asegurar el corredor marítimo.
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Otra de las alternativas evaluadas es el envío de fuerzas a la isla de Kharg, donde se concentra cerca del 90% de las exportaciones petroleras iraníes. Sin embargo, especialistas advierten que una operación en ese territorio sería altamente riesgosa debido a la capacidad de respuesta de Irán mediante misiles y drones. Pese a ello, algunos analistas consideran que controlar esa infraestructura podría resultar más estratégico que destruirla.
En paralelo, también se analiza la posibilidad de asegurar las reservas de uranio altamente enriquecido del país persa, una operación que expertos califican como “sumamente compleja y peligrosa”, incluso para unidades militares de élite.
Desde la Casa Blanca señalaron que aún no hay una decisión tomada respecto al envío de tropas terrestres, aunque remarcaron que “todas las opciones están sobre la mesa”. El objetivo declarado de Washington es desmantelar la capacidad militar iraní, impedir el desarrollo de armas nucleares y frenar la influencia de grupos aliados en la región.
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El conflicto ya dejó un saldo de al menos 13 soldados estadounidenses muertos y cerca de 200 heridos, en su mayoría leves, lo que aumenta la presión política interna sobre el gobierno de Trump, especialmente en un contexto de bajo respaldo público a nuevas intervenciones militares en Medio Oriente.
En el plano operativo, las fuerzas de Estados Unidos han ejecutado más de 7.800 ataques desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, según el Comando Central, destruyendo más de 120 embarcaciones iraníes y objetivos vinculados a su industria de defensa.
No obstante, la logística militar también enfrenta desafíos. El traslado del portaaviones USS Gerald R. Ford a Grecia para tareas de mantenimiento redujo temporalmente la capacidad operativa en la zona.
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En medio de este escenario, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, aseguró que el programa nuclear iraní fue severamente afectado tras los recientes ataques, con instalaciones clave inutilizadas.
La evolución del conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional, mientras crecen las dudas sobre una posible escalada mayor y sus consecuencias tanto militares como económicas a nivel global.
Fuente y foto: Infobae


