La relación entre fama y tragedia vuelve a quedar bajo la lupa. Un estudio reciente de la Universidad de Witten, en Alemania, reveló que los cantantes que alcanzan éxito internacional tienen un riesgo de mortalidad un 33% mayor que aquellos con carreras menos masivas. La investigación, publicada en el Journal of Epidemiology & Community Health, confirma que la popularidad extrema puede tener un costo inesperado: reducir la esperanza de vida en casi cinco años.
El trabajo comparó a 324 artistas de diversos géneros y niveles de reconocimiento. Los resultados fueron contundentes: mientras que los músicos menos conocidos viven en promedio 79 años, las superestrellas apenas alcanzan los 75. Según los autores, el factor determinante no es el tipo de música sino la fama en sí misma, convertida en una variable que expone a un mayor desgaste emocional y físico.
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En términos de estilos musicales, el rock fue el género predominante dentro de la muestra (65%), seguido por R&B, pop, new wave, rap y electrónica. Además, se detectó que formar parte de una banda reduce un 26% el riesgo de fallecimiento en comparación con quienes desarrollan una carrera solista. Sin embargo, esta diferencia no modifica el impacto global que produce la fama en la salud a largo plazo.
Los investigadores comparan el riesgo de ser famoso con el consumo ocasional de tabaco, que incrementa la mortalidad en un 34%. Aun cuando las estrellas disponen de mayores recursos económicos y acceso a cuidados, el estrés permanente, la presión por sostener el éxito, la pérdida de privacidad y el escrutinio público pueden desencadenar conductas nocivas, como abuso de sustancias o hábitos de vida desordenados.
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Si bien el estudio es observacional y no establece una relación causal directa, sus autores advierten que la fama podría funcionar como un “punto de inflexión” que potencia vulnerabilidades ya existentes. Por eso proponen avanzar hacia mecanismos de acompañamiento psicológico y programas de salud específicos para artistas de alto perfil, con el objetivo de reducir los impactos que puede generar una exposición pública tan intensa.
Fuente: Infobae.


