Las elecciones de medio término dejaron mucha tela para cortar, principalmente en el ámbito nacional, donde La Libertad Avanza se alzó con más del 40% de los votos, escenario que repercutió en la mayoría de las provincias y donde Chubut no fue la excepción.
La polarización entre el partido de Javier Milei y el peronismo caló profundo en un electorado que se encontró ante una encrucijada: volver a apostar por un espacio político relativamente nuevo, o literalmente «volver al pasado». Por fuera de dicha ecuación, el resto de los partidos, algunos de ellos con una construcción sólida a nivel provincial como el caso de Despierta Chubut, se encontraron participando de una contienda que se debatía en un ring mucho más pequeño que el esperado.
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El PJ, de Sala Común a Terapia Intermedia
En Chubut ocurrieron tres hechos puntuales que evocaron la reflexión de los analistas: en primer lugar, el peronismo hizo una de las peores elecciones de su historia. De la mano de Juan Pablo Luque, ex intendente de Comodoro Rivadavia y último candidato a gobernador por el justicialismo, el espacio cosechó un magro 27,84% de los sufragios, perdiendo un caudal de 23.738 votos con respecto a la elección provincial de 2023. El PJ jugó la elección con un manual político vetusto, con poca habilidad para maniobrar y con un discurso enfocado en lo que el espacio entienden como minorías, que son la juventud y las personas con discapacidad. Lo cierto es que el resultado electoral refleja un dato certero: ni los jóvenes, ni las personas discapacitadas aportaron su voto al proyecto encarado por Luque. Por el contrario, como suele decirse en la jerga, «votó el aparato», mientras que el resto de la ciudadanía optó por la incertidumbre del futuro en lugar de la certeza de un pasado que, en Chubut, «mejor no recordar». Incluso el senador nacional Carlos Linares, uno de los impulsores de la figura de Luque como candidato a legislador, trazó una fuerte autocrítica a menos de 24 horas de transcurridos los comicios, reconociendo que «evidentemente, nuestra visión y propuestas no están siendo aceptadas por una gran parte del electorado», tal vez apuntando al 72,16% de la población que no optó por la fórmula del ex intendente de la ciudad petrolera. En política, una autocrítica pública es, puertas adentro, una crítica certera y, en ocasiones, con alguna que otra cabeza rodando.
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Sorpresa violeta
El segundo hecho de relevancia es la sorpresiva victoria de La Libertad Avanza en todo el país, con un acompañamiento en promedio superior al 40%, a excepción de provincias como Chubut, donde Maira Frías, una «outsider» de la política, triunfó con el 28,3% sin prácticamente hacer campaña. Su padrino político, el diputado nacional César Treffinger, visitó la provincia en menos de cuatro ocasiones, una de ellas para la inauguración de un local partidario, cuya foto reflejó la escasa militancia y la dispersión libertaria en la provincia. Sin embargo, como dirían algunos analistas, «la gente votó a Milei», acaso espantada por la posibilidad de que el justicialismo levantara cabeza.
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Los fueros, la carta de Torres
El tercer hecho fue el Referéndum impulsado por el gobernador Ignacio Torres para modificar la Constitución Provincial y eliminar los fueros de inmunidad en los tres poderes del Estado, incluyendo a los dirigentes gremiales.
La iniciativa, que tuvo su primera victoria con el acompañamiento mayoritario en la Legislatura -incluyendo la oposición- también tuvo su correlato en la votación del 26 de octubre: más del 62% de la población eligió la quita de privilegios para políticos, jueces, funcionarios y sindicalistas, y este fue el gran triunfo de Torres.
En términos sencillos, el electorado ratificó uno de los ejes puntuales de la gestión provincial, que es la transparencia, y ese acompañamiento se dio en el Referéndum, mientras que en el ámbito de la elección legislativa, los votantes eligieron subir al ring a La Libertad Avanza y al Partido Justicialista, caras opuestas en términos ideológicos, ratificando en la misma jornada uno de los principales hitos de la gestión de Torres, que es la gobernanza sin privilegios de ningún tipo.
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Provincias Unidas: ocho diputados en tiempo récord
La ubicación de Despierta Chubut en un tercer lugar no fue una pérdida para Torres: por el contrario, fue un pantallazo de la mente de un electorado que, hace más de dos años, decidió cerrar la puerta al peronismo y a una de sus variantes más polémicas, que es el kirchnerismo. Provincias Unidas, el frente integrado por gobernadores de peso como Torres, el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro, logró obtener 8 bancas en la Cámara Baja: un acierto para un espacio construido en menos de cuatro meses y con una propuesta que, en este turno electoral, escapaba a la disputa entre La Libertad Avanza y el justicialismo. En la arena parlamentaria, 8 diputados pueden convertirse en 15 o 20 en un abrir y cerrar de ojos.
«La construcción de Provincias Unidas va por otro lado, no por ganar una elección», dijo uno de los referentes del armado que apunta a resolver asimetrías históricas que, llamativamente, La Libertad Avanza y el peronismo no se encuentran discutiendo: la cuestión energética, la coparticipación federal y, en el caso de Chubut, La Pampa y Santa Cruz, las históricas e infames asimetrías patagónicas.
En definitiva, la jornada electoral se tradujo en una celebración para La Libertad Avanza, que se consolidó como el partido más votado en todo el país, y en un festejo con sabor a poco, y con una fuerte autocrítica interna, en el Partido Justicialista de Chubut. Es decir, una interna más en el seno de un PJ que no logra captar al electorado desde hace casi una década.


