Un hecho asombroso ocurrió durante el vuelo 1282 de Alaska Airlines, cuando un iPhone fue succionado y posteriormente cayó desde aproximadamente 5.000 metros. Sean Bates encontró el dispositivo debajo de un arbusto en Portland, Oregon, mostrando su pantalla intacta, un recibo de $70 y aún en modo avión con la batería medio llena.
A pesar de tener un enchufe roto, indicando que estaba conectado en el vuelo, el iPhone sobrevivió gracias a la resistencia del aire, según expertos. La física detrás de la velocidad terminal permitió que el dispositivo cayera a una velocidad reducida, lo que contribuyó a su sorprendente estado.
Este caso ilustra cómo la resistencia atmosférica puede influir en la caída de objetos, destacando la capacidad de ciertos dispositivos para resistir condiciones extremas.
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Fuente: Infobae


