El padre fue condenado por dos hechos de lesiones leves agravadas por el vínculo y en contexto de violencia contra las infancias. La maestra del niño fue clave en la denuncia.
En Esquel, la fiscal Rafaella Riccono logró cerrar un caso de violencia infantil, en menos de treinta días, mediante un juicio abreviado que terminó con la condena de un hombre por golpear a su hijo de 10 años. El agresor fue hallado culpable de dos hechos de lesiones leves agravadas por el vínculo, cometidos en contexto de violencia familiar.
Los hechos ocurrieron el 1 y el 4 de octubre, en el domicilio familiar. En ambas ocasiones, el acusado utilizó un cinturón para golpear al niño, provocándole lesiones visibles. La docente del menor fue quien advirtió las marcas, registró lo ocurrido en un acta junto con la dirección escolar y radicó la denuncia en la Comisaría de la Mujer. En paralelo, la madre también formalizó la denuncia.
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Como medida de protección inmediata, el niño fue escuchado en Cámara Gesell y manifestó sentirse más seguro viviendo con su abuela paterna, quien actualmente tiene su cuidado. La jueza interviniente homologó el acuerdo de juicio abreviado y dictó la condena, imponiendo reglas de conducta y medidas de acompañamiento familiar, además de ordenar la intervención del Juzgado de Familia para garantizar el acceso a apoyo psicológico.
La sentencia reafirma el compromiso de la Justicia con la protección de los derechos de la infancia y recuerda que el castigo físico está prohibido por ley desde 2015, conforme al Código Civil y Comercial y la Convención sobre los Derechos del Niño. La Fiscalía destacó que “la violencia no puede ser parte de la crianza” y que el Estado tiene la obligación de prevenir y sancionar toda forma de maltrato infantil.


