Ubicado en el corazón de la pampa húmeda, Cazón es un rincón poco conocido pero lleno de encanto en la provincia de Buenos Aires. Apodado “el pueblo del millón de árboles”, sus extensos viveros y paisajes naturales lo convierten en un lugar ideal para escapar del bullicio de la ciudad y reconectar con la naturaleza. Sus calles tranquilas, su rica historia y su compromiso con el desarrollo sustentable lo destacan como un ejemplo de turismo rural en crecimiento.
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El Vivero Municipal Eduardo L. Holmberg, una de las joyas de Cazón, es el centro de atención del pueblo. Con más de 210 hectáreas de árboles y especies ornamentales, ofrece a los visitantes la posibilidad de pasear por senderos naturales, disfrutar del aire fresco y aprender sobre la flora local. Es un espacio que invita a la relajación, abierto al público durante todo el año y con acceso gratuito.
Cazón no solo es un refugio natural, sino también un lugar con historia. Fundado en 1896, su origen está ligado al desarrollo del ferrocarril y la forestación. Aunque la vieja estación de tren ya no funciona, sigue en pie como símbolo del pasado, y el pueblo sueña con su restauración para futuros proyectos culturales. Este compromiso con la preservación de su patrimonio natural y cultural ha permitido que Cazón se mantenga como un destino de paz y desconexión.
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Para quienes buscan actividades, el pueblo ofrece caminatas autoguiadas, recorridos en bicicleta y visitas al vivero. Además, la Expo Vivero Cazón, que se celebra cada octubre, atrae a miles de visitantes con sus puestos de plantas, artesanías, música en vivo y un ambiente perfecto para disfrutar de la primavera.
Fuente: Infobae.
Foto: C5N.


