Al menos seis personas murieron y unas 750 resultaron heridas luego de que un tornado arrasara la ciudad de Rio Bonito do Iguaçu, en el estado de Paraná, al sur de Brasil. El fenómeno, registrado el viernes por la tarde, provocó vientos de hasta 250 kilómetros por hora y causó daños en el 90% del municipio, donde viven unas 14.000 personas.
El tornado derrumbó viviendas, arrancó techos, volcó autos y dejó un paisaje de total destrucción. “Destruyó todo, casas, colegios, negocios. ¿Qué va a ser de nosotros?”, relató una vecina que perdió su local comercial. Las autoridades confirmaron además que una persona continúa desaparecida.
Equipos de bomberos, Defensa Civil y servicios médicos trabajan desde la noche del viernes en las tareas de rescate y atención de los heridos. Según el balance oficial, nueve personas permanecen en estado grave, mientras que otras fueron trasladadas a hospitales cercanos para ser operadas.
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El gobernador de Paraná decretó el estado de calamidad pública en la ciudad, lo que permitirá liberar fondos de emergencia para reconstrucción y asistencia. En tanto, el gobierno federal envió brigadas de rescate y un equipo de ministros, encabezado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien expresó su solidaridad con las víctimas.
El fenómeno meteorológico forma parte de un ciclón extratropical que afecta a los estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul. El Instituto Nacional de Meteorología mantiene una alerta por “peligro de tempestades” en la región sur, que también impacta en el norte de Argentina y Uruguay.
Los expertos advirtieron que este tipo de eventos extremos se vuelven más frecuentes e intensos debido al cambio climático. En 2024, la misma región fue escenario de graves inundaciones que dejaron más de 200 muertos y dos millones de afectados, marcando una de las peores tragedias naturales en la historia reciente de Brasil.
Fuente: La Nación.


