Una joven de 25 años fue víctima de un violento ataque en City Bell cuando un hombre la sorprendió mientras se subía a su auto, le robó el vehículo, la secuestró y la trasladó hasta el Parque Pereyra Iraola, donde finalmente la violó. El caso generó conmoción en la región por la modalidad delictiva y la planificación que mostraron los movimientos del agresor.
La especialista en seguridad Silvia Martínez explicó que la escena exhibió un grado de organización inusual. “El episodio en City Bell muestra una acción claramente premeditada, donde el agresor se acerca ocultándose detrás de una caja para disimular sus intenciones, reducir su visibilidad y sorprender a la víctima, lo que evidencia planificación y un objetivo previamente identificado”, señaló.
El periodista Ignacio González Prieto brindó detalles precisos sobre el inicio del ataque. “La joven tiene 25 años, trabaja para un centro de estética de City Bell, es hija de abogados, se va a subir a su auto, este auto rojo que está parado, son las 16:52 h. Viene este hombre en un acto claramente premeditado y de simulación, tira la caja y entra al auto”, indicó en su reporte.
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Según reconstruyó el comunicador, el atacante actuó con extrema presión dentro del vehículo. “La saca del asiento del conductor, la hace pasar al asiento del acompañante, la obliga a quedarse dentro del vehículo. Según ella declaró después, él estaba muy nervioso, preocupado, miraba para todos lados, no quería circular por el Camino Centenario”, detalló González Prieto.
El camino elegido por el agresor marcó un punto clave para comprender el desarrollo del secuestro. “Decidió ir al Parque Pereyra Iraola, el lugar más complejo… un lugar boscoso, oscuro, intrincado, con calles de tierra, algunas semi asfaltadas, de alta circulación en algunos lugares y de baja circulación en otros”, agregó el periodista al describir el entorno donde ocurrió el ataque.
Una vez dentro del parque, el acusado tomó medidas para evitar cualquier seguimiento. Por pedido del agresor, la víctima debió apagar su teléfono celular para impedir que quedara registrado el recorrido en el GPS, según consta en el relato de la joven ante las autoridades.
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La propia víctima describió una secuencia previa al ataque sexual que incluyó un intento de diálogo forzado. Según su testimonio, “cuando reclinó los asientos, empezó una charla, previa a la violación. Se generó como una presentación y una charla, hasta que, en un momento, esa charla tuvo un quiebre”, momento en el que comenzó la agresión.
La investigación ya cuenta con material genético aportado por el atacante, dado que no utilizó preservativo durante el ataque. Tras la violencia sexual, el agresor modificó abruptamente su actitud y, según el relato de la joven, “le pidió perdón y le dijo ‘¿sabés una cosa? Cometí un terrible error’”, antes de abandonarla en una parada de colectivos.
Las autoridades avanzan ahora con la identificación del sospechoso y el análisis de cámaras, rastros biológicos y el recorrido detallado para esclarecer el ataque y dar con el responsable.
Fuente y foto: El TreceTV


