Marcela Vanina Ramírez, de 34 años, está decidida a cerrar un ciclo que la etiqueta como “divorciada”. Tras un matrimonio breve de apenas un año, luego de una relación de una década, su deseo es volver a figurar como soltera, pero la Justicia argentina le ha negado esa posibilidad en dos ocasiones. “No quiero nada que me vincule con él”, aseguró en diálogo con TN, expresando su convicción de que el divorcio debe ser un punto final, no una marca permanente.
La preocupación de Marcela no es solo emocional, sino también práctica. Cada trámite, desde inscribir a un hijo en la escuela hasta comprar un inmueble o solicitar un crédito, exige mostrar el estado civil. “Es absurdo. No tengo nada que ver con esa persona, ¿por qué sigo cargando con ese rótulo?”, reclamó. Además, destacó el peso social y la estigmatización que genera la etiqueta de “divorciada” en reuniones y círculos familiares.
MIRÁ TAMBIÉN | Milei se reúne con el FMI en medio de la tensión cambiaria
Su abogada, Tamara Altamirano, sostiene que el estado civil forma parte de la identidad de una persona, al igual que el nombre o el género. “Marcela se siente tratada como un objeto usado. Es un menoscabo a su dignidad. Su reclamo va hacia derechos personalísimos que la Justicia debería proteger”, explicó. La defensa legal también apunta a que este reconocimiento se vuelva un precedente y no solo un caso aislado.
El camino judicial ha sido complicado: primero fue rechazado por un juez de primera instancia, luego por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario. Los fallos sostienen que “toda persona que se casa ya no vuelve a ser soltera” y que Marcela no demostró que su estado civil actual vulnere derechos constitucionales. Ante esto, la defensa apunta ahora al ámbito legislativo, buscando que el Congreso considere la posibilidad de permitir el cambio de estado civil tras el divorcio.
MIRÁ TAMBIÉN | El Senado tratará los vetos presidenciales en octubre
Marcela y su equipo remarcan que otros países, como Estados Unidos e Italia, ya contemplan la opción de volver a figurar como soltero después de un divorcio. “No es un capricho, es una cuestión de dignidad. El divorcio debería ser un punto final, no una marca eterna”, concluyó, reafirmando que su lucha busca adaptar la legislación a los cambios sociales y garantizar derechos personalísimos a todos los ciudadanos.
Fuente: TN.


