Temperaturas récord azotan los Balcanes y Centroeuropa, agravando incendios, afectando la salud pública y provocando la muerte masiva de peces en ríos como el Dyje, en República Checa.
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La ola de calor que azota Europa en pleno julio de 2025 ha tenido un impacto devastador en países de Europa del Este, dejando tras de sí incendios fuera de control, protestas intensificadas, apagones y una catástrofe ambiental en el sureste de República Checa, donde se registró la muerte masiva de 27 toneladas de peces en el río Dyje.
En Albania, el incendio de un vertedero municipal en Elbasan se descontroló ante temperaturas que alcanzaron los 41 °C, lo que motivó protestas en Tirana contra el Ministerio de Turismo y Medioambiente, rebautizado por los manifestantes como “el Ministerio del Humo y la Contaminación”. En tanto, personas mayores como Fatmir Dervishaj confesaron sentirse aisladas en sus hogares por las condiciones extremas.
En la República Checa, la combinación de calor intenso y proliferación de bacterias y sedimentos en el río Dyje provocó una crisis ecológica. La falta de oxígeno en el agua generó la muerte de miles de peces, especialmente cerca de la ciudad de Breclav, pese a los esfuerzos con bombas para airear el caudal.
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Mientras tanto, en Serbia, las temperaturas de hasta 37 °C agudizaron las protestas contra el gobierno en Belgrado, donde la policía antidisturbios intervino con más fuerza debido al creciente malestar social y el calor agobiante. En Bosnia, la ciudad de Mostar registró 41 °C, mientras que en Sarajevo, muchos ciudadanos evitaron salir de sus casas. “Me ducho 15 veces al día para soportarlo”, dijo Ermin Hadzic, estudiante de 23 años.
En Montenegro, los negocios gastronómicos vieron caer sus ingresos ante el repliegue de la población hacia espacios refrigerados o la costa. Por otro lado, en Polonia y los países bálticos, el calor dio una tregua, con una caída de temperatura a 21 °C en Varsovia y un respiro en Vilna, Lituania.
La situación evidencia cómo los efectos del cambio climático impactan de forma desigual en Europa, alterando rutinas, aumentando la vulnerabilidad sanitaria y provocando incidentes ambientales cada vez más graves. “Las estaciones están cambiando”, reflexionó Saulius Zentelis, abogado lituano. Y aunque algunos minimizan el fenómeno, para muchos, el verano se ha convertido en una amenaza silenciosa que exige respuestas urgentes.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


