Un estudio con participación del CONICET reveló que la seda de una araña australiana combina elasticidad y resistencia inéditas, con potenciales aplicaciones industriales.
Una investigación internacional con participación del CONICET identificó propiedades excepcionales en la telaraña de la araña lanzadora de tela australiana, Asianopis subrufa. El trabajo, publicado en la revista científica PNAS, describe una arquitectura de fibras nunca antes observada en otra especie.
El estudio demostró que los hilos que sostienen la red son altamente elásticos en un primer momento y se vuelven más resistentes a medida que se estiran. Esta combinación se logra gracias a una estructura compuesta por un núcleo viscoelástico y una funda de fibras más rígidas, que refuerzan el material bajo tensión.
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Según explicó Martín Ramírez, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales, la araña controla la elasticidad de los hilos durante su fabricación mediante movimientos precisos con las patas. Además, esa elasticidad es reversible, lo que permite que los radios recuperen su forma original tras relajarse la tensión.
Estas características resultan clave para la estrategia de caza de la especie, que utiliza su tela como una red activa para capturar insectos tanto en ataques frontales como hacia atrás. La resistencia y maniobrabilidad de los hilos permiten soportar movimientos rápidos sin romperse.
Los investigadores señalan que este mecanismo podría inspirar el diseño de nuevos materiales sintéticos mediante biomimética. Entre las posibles aplicaciones se destacan fibras elásticas de alta durabilidad, suturas quirúrgicas mejoradas, textiles resistentes y componentes innovadores para la industria y la construcción.
Con información del CONICET.
Foto: Greg Anderson.


