El geólogo Agustín Quesada subrayó que se trata de sistemas clave para los ecosistemas y las comunidades de la región.
El geólogo Agustín Quesada advirtió sobre la importancia de preservar los glaciares y ventisqueros del Corredor Andino, al tiempo que alertó por el retroceso que registran estas reservas de agua dulce. En diálogo con Radio 3, el especialista subrayó que se trata de sistemas clave para los ecosistemas y las comunidades de la región.
Quesada explicó la diferencia entre ambos fenómenos: “El glaciar va teniendo un proceso en donde se va retrocediendo y distintas capas de las rocas en las partes altas se van desgranando”. En ese marco, indicó que los ventisqueros suelen ser glaciares cubiertos por rocas y, por lo tanto, menos visibles. En zonas como el Tronador —precisó— conviven distintos tipos de masas glaciarias.
Sobre su relevancia ambiental, el geólogo fue contundente. “Es presumible y racional pensar que el aporte es muy importante y que hay varios ríos que nacen de los glaciares”, sostuvo. No obstante, remarcó que el país aún atraviesa una etapa inicial de inventario y que existe una deuda científica para comprender plenamente la conectividad hidrológica de estos sistemas.
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El especialista también vinculó el retroceso glaciar con el cambio climático y la actividad humana. Señaló que desde la década del 70 se observa una reducción marcada de las masas de hielo en la región andina, lo que refuerza la necesidad de profundizar estudios de campo y monitoreo satelital.
En el plano institucional, Quesada consideró que la reforma constitucional de 1994, que transfirió los recursos naturales a las provincias, complejizó la gestión ambiental. “Estamos tratando de revisar y hacer toda una generalización que entonces se vuelve toda una ensalada”, advirtió, al plantear que la fragmentación dificulta una planificación integral.
Finalmente, el geólogo llamó a sostener el debate con base científica y evitar simplificaciones, especialmente frente a actividades que demandan grandes volúmenes de agua. Insistió en que la prioridad debe ser mejorar el conocimiento sobre los glaciares y ventisqueros del Corredor Andino para garantizar su preservación a largo plazo.


