Del norte al sur del país, Argentina conserva trenes emblemáticos que invitan a redescubrir paisajes únicos y la historia de un sistema ferroviario que marcó una época.
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El tren fue, durante décadas, uno de los grandes protagonistas del desarrollo argentino y el símbolo de una red de transporte que conectaba pueblos, ciudades y regiones enteras. Aunque muchos ramales se perdieron con el paso del tiempo, todavía sobreviven servicios ferroviarios que combinan valor histórico, atractivo turístico y paisajes imponentes, y que hoy se posicionan como experiencias imperdibles para viajeros nacionales y extranjeros.
Entre los recorridos más emblemáticos se destaca el Tren a las Nubes, en la provincia de Salta. Este servicio turístico recorre el histórico Ramal C-14 hasta el Viaducto La Polvorilla, alcanzando más de 4.200 metros sobre el nivel del mar. Considerado uno de los trenes más altos del mundo, atraviesa la Puna salteña y ofrece una experiencia única que combina ingeniería, cultura andina y vistas de altura.
En el extremo sur del país, el Tren del Fin del Mundo es uno de los paseos más simbólicos de Tierra del Fuego. Parte desde Ushuaia y se interna en el Parque Nacional Tierra del Fuego, recreando el antiguo trayecto que realizaban los presos a comienzos del siglo XX. Aunque su recorrido es corto, su valor histórico y paisajístico lo convierten en una de las atracciones más visitadas de la ciudad más austral del mundo.
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Otro viaje ferroviario emblemático es el del Tren Patagónico, que une Viedma con San Carlos de Bariloche a lo largo de más de 800 kilómetros. El trayecto atraviesa la estepa rionegrina de este a oeste y permite experimentar uno de los pocos servicios de larga distancia que aún funcionan en Argentina, combinando función regional y atractivo turístico.
En el centro del país, el Tren de las Sierras conecta la ciudad de Córdoba con localidades del Valle de Punilla. A diferencia de otros servicios, se trata de un tren regular, accesible y muy utilizado por vecinos y turistas. Su recorrido entre montes, ríos y sierras lo convierte en una opción ideal para escapadas económicas y paseos panorámicos.
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Finalmente, La Trochita, el Viejo Expreso Patagónico, es uno de los últimos trenes a vapor en funcionamiento en el mundo. Circula por tramos de Chubut y Río Negro con locomotoras originales y vagones de madera, atravesando paisajes abiertos de la Patagonia. Sus salidas limitadas y su fuerte carga histórica hacen que cada viaje sea una experiencia única.
Estos recorridos ferroviarios no solo permiten conocer distintos rincones del país desde otra perspectiva, sino que también mantienen viva la memoria de un sistema de transporte que fue clave en la construcción de la Argentina moderna.
Fuente: Noticias Argentinas
Foto: Archivo


