Will Smith se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta tras publicar un vídeo promocional de su gira Based on a True Story, en el que el público que aparece entregado en sus actuaciones parece haber sido generado o alterado mediante inteligencia artificial. El clip, compartido en redes sociales oficiales del artista, muestra caras borrosas, manos extrañas y expresiones poco naturales que fueron detectadas de inmediato por los internautas.
La decisión llega en un momento delicado para Smith, quien desde 2022 enfrenta una crisis de imagen tras el incidente en los Oscar con Chris Rock. Pese a algunos éxitos en cine y música, sus recientes decisiones mediáticas han sido cuestionadas y este uso de IA en el público virtual amplifica la polémica.
MIRÁ TAMBIÉN | iPhone 17 Air será el protagonista en la Keynote de Apple
El caso de Will Smith refleja un fenómeno creciente en la industria musical: la inteligencia artificial está transformando la manera en que se produce, promociona y consume música. Se estima que para 2028, hasta el 60% de los ingresos del sector podrían generarse a partir de música creada con IA y el 20% de las reproducciones en plataformas de streaming corresponderían a artistas artificiales.
Cada vez más músicos utilizan herramientas de IA para componer y producir canciones. Plataformas como Boomy y Jukebox permiten generar pistas a partir de descripciones de texto, mientras que artistas emergentes experimentan con ChatGPT para desarrollar letras y melodías. Esto genera un intenso debate sobre la autenticidad y el valor del componente humano en la música.
MIRÁ TAMBIÉN | “El infierno está encantador”: el documental de Los Redondos en Cemento
Además de públicos virtuales, la IA también ha dado lugar a bandas completas y discos falsos que imitan voces y estilos de artistas reales. El caso de Emily Portman, cuyo perfil de Spotify fue víctima de un disco ficticio llamado Orca, demuestra que la línea entre lo real y lo generado digitalmente se vuelve cada vez más difusa, obligando a la industria a replantear sus estándares de control y autenticidad.
Fuente: XAKATA.


