El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, compareció este martes por primera vez ante el Tribunal Constitucional en Seúl, rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad. El mandatario busca defenderse del juicio político aprobado por el Parlamento el 14 de diciembre, el cual podría ratificar su destitución o permitirle retomar el cargo.
Yoon llegó al Tribunal desde el centro de detención de Uiwang, donde permanece arrestado desde el 15 de diciembre. En las inmediaciones de la corte, miles de sus seguidores se manifestaron para protestar contra lo que califican como un arresto y juicio ilegales, a pesar de la alerta roja por la mala calidad del aire.
El dispositivo de seguridad fue extremo, con un perímetro creado mediante barreras y autobuses para impedir el acceso a la entrada del Tribunal. Las autoridades buscaron mantener el orden ante las tensiones generadas por el caso que divide a la opinión pública en el país.
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Durante la vista, Yoon y su equipo legal presentaron pruebas y testigos para justificar la imposición de la ley marcial el 3 de diciembre. Según el presidente, esta medida era necesaria para enfrentar una “parálisis de Estado” causada por la oposición, que controla el Parlamento desde abril.
El Tribunal Constitucional tiene hasta junio para emitir un fallo definitivo. En caso de que se confirme la destitución, se convocarán elecciones presidenciales en un plazo máximo de 60 días, lo que podría alterar significativamente el panorama político surcoreano.
Además, Yoon enfrenta una investigación penal por presunta insurrección, delito que podría castigarse con cadena perpetua o la pena de muerte. Sin embargo, el mandatario ha rechazado declarar ante los investigadores, lo que añade incertidumbre a su futuro político y legal.
Fuente: DW.


