El triple crimen de Florencio Varela, en el que fueron asesinadas Brenda Del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Morena Gutiérrez (15), puso bajo la lupa a una aplicación poco conocida en Argentina pero cada vez más usada por el crimen organizado: Zangi. Se trata de un servicio de mensajería desarrollado en Armenia, que funciona sin servidores y permite comunicarse sin necesidad de asociar un número telefónico.
Zangi ofrece un cifrado de extremo a extremo de nivel militar, envío de archivos, llamadas de voz y video, y la opción de mensajes que se autodestruyen. A diferencia de WhatsApp o Telegram, su diseño está pensado para el anonimato: cada usuario recibe un identificador aleatorio en lugar de un teléfono o correo. Esto la volvió atractiva para redes criminales que buscan evitar el rastreo digital.
MIRÁ TAMBIÉN | Mario Pergolini apoyó a Nico Vázquez en polémico “Accardigate”
En América Latina, especialistas judiciales detectaron su uso en organizaciones como el Tren de Aragua, así como en bandas locales vinculadas al narcotráfico. En Argentina, su presencia fue confirmada en causas que investigaron a grupos como el liderado por Matías Gazzani, alias “Los Menores”. Ahora, la investigación por el triple homicidio en el conurbano bonaerense reveló que también habría sido utilizada por los sospechosos del crimen.
Pero Zangi no solo es empleada por narcos. También proliferan estafas online en la plataforma: desde la suplantación de identidad de celebridades y militares ficticios hasta casos de sextorsión, donde se amenaza a las víctimas con difundir imágenes íntimas si no pagan dinero. Su falta de soporte técnico y la imposibilidad de moderar contenidos facilitan estas prácticas.
MIRÁ TAMBIÉN | Nuevo HONOR 400 Smart: potente, resistente y con IA integrada
Si bien los expertos aclaran que ninguna aplicación es completamente indetectable —ya que los peritos pueden acceder a metadatos o a dispositivos incautados—, el diseño de Zangi representa un desafío mayor para la investigación forense. Por eso, su creciente popularidad entre delincuentes encendió las alarmas en las fuerzas de seguridad y la justicia, que ahora suman este nuevo frente tecnológico a las pesquisas.
Fuente: Clarín.


